lunes, 17 de febrero de 2014

Hay días que quiero ser Andrés Calamaro...

Hay días en los que a uno le gustaría ser otra persona, o al menos parecerse a otra persona. Pienso que en el fondo es natural, nunca estamos contentos del todo con la vida que nos ha tocado vivir. Aunque tengo que decir que soy un verdadero privilegiado en ese sentido. Pero hay días, los hay de verdad, en los que, aunque fuera un ratito, a uno le gustaría ser Andrés Calamaro.
¿Por qué? Es sencillo, no hay más que ver ese porte, ese aire stoniano, esa elegancia, esa chulería... Me hubiera encantado cantar a La Flaca o a Maradona, me hubiera gustado haber tenido la letra de "Te Quiero" en mi cabeza... Me hubiera gustado ser de Buenos Aires y de Madrid, haber visitado el Estadio Azteca... Me hubiera gustado ser un poco poeta y un poco gamberro. Un poco porteño. Ser un día como Andrés Calamaro.
La mayoría de los días de mi vida me gusta mucho ser yo mismo, mi ego anda bien. Camino por la calle con seguridad y mirando a los ojos de la gente. No tengo por qué agachar el lomo. Me siento bien, muy bien.  Pero hay días, que digo: ¡¡¡por qué no!!! Cómo molaría ser ese rockero de pose y espíritu. Todo un clásico, todo un personaje, todo un grande...

 

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