Quién no se ha puesto nunca a hacer paralelismos, a establecer semejanzas, entre cosas que le interesan. Unos las establecen entre equipos de fútbol, alineaciones de una época o de otra, que si estos eran mejores que los de ahora, etc, etc... Otros, sin embargo, los más osados, establecen el parecido entre personajes famosos y gente cotidiana. Es posible que incluso tengamos la manía de ver semejanzas entre canciones, entre libros, entre chiste, entre los perros y su dueños...
Yo tengo manías, muchas he de reconocerlo, y algunas son extrañas, es lo que me hace un tipo algo especial. Tanto que me vuelvo una especie de pedante encantador. De hecho este cuaderno me parece una de mis formas de sentirme importante.
Entre mis manías, mejor dicho esto es más cercano a una obsesión, es pensar el parecido existente entre la historia de 1984 de Orwell y la de The Wall de Pink Floyd. No hay que olvidar que ambas son historias claustrofóbicas, que tienen un nexo que las une que es el concepto de libertad ferente a al totalitarismo. Sin embargo, aunque el planteamiento es diferente, los protagonistas y la situaciones son distintas, cuando las ves en cine (una es una novela adaptada al cine y la otra es una película directamente) tienes la extraña sensación de que tienen cosas comunes. De hecho, el dictador en el que se convierte la estrella de rock deprimida y yonqui del Muro es muy parecido al Gran Hermano de 1984. Lo visual, lo simbólico es muy cercano, y la desazón que te provocan, incluso miedo, es muy similar. En fin simplemente os recomiendo que leáis el libro y que veáis las películas. Que escuchéis a Pink Floyd en todas sus épocas y que valoréis lo importante que es tener libertad, tanto individual como colectiva.
Joder... ¡Qué cosas pienso!!! Y no, no es el aburrimiento...